Introducción al simbolismo

“Escritura III”, (detalle)

“ Todo signo es mágico y puede darnos la presencia del espíritu y esto encuentra en el arte su camino, no en la ciencia. Pero aparte de eso, hay que construir, estructurar. Pues sin regla, el artista se queda en un estado inferior.”                          J.T.García


Los  símbolos son expresiones profundas de la naturaleza humana.  Han estado presentes en todas las culturas y todos los tiempos, y desde su primera aparición en la pintura rupestres del Paleolítico han acompañado el desarrollo de la civilización.  Los símbolos, son algo más que meros artilugios culturales en su contexto correcto, siguen teniendo para nosotros un fuerte poder evocador, ya que dirigen simultáneamente a nuestro intelecto, a nuestras emociones y a nuestro espíritu. Su estudio es el estudio de la humanidad misma.

“Escritura III”, (detalle)

La comunicación humana depende en gran parte de signos, ya sea en forma de palabras escritas o habladas, imágenes o gestos. 
Estos signos son meras representaciones de la realidad, ecos conscientemente emitidos e inmediatamente reconocibles de objetos, acciones y conceptos del mundo que nos rodean.


Pero hay otro aspecto del simbolismo que es igualmente importante aunque menos explícito; el aspecto relacionado con nuestro mundo interior, psicológico y espiritual. 
En ese mundo interior, un símbolo puede representar algún profundo saber intuitivo que escapa de la expresión directa.


“Escritura III”, (detalle)

Las antiguas civilizaciones reconocían el poder de los símbolos y lo utilizaban profusamente en su arte, sus religiones, sus mitos y sus rituales. Pese a haber sido frecuentemente rechazado por el racionalismo occidental, el significado interno de los símbolos conserva hoy toda su carga y sigue apareciendo frecuentemente en el arte, la literatura , el cine, y en los cuentos que han entusiasmado a generaciones sucesivas de niños. 

La mayoría de la gente percibe los símbolos más profundos sobre todo en sus sueños; pero también se aprecian en las pinturas y dibujos espontáneos producidos por los niños y por los no tan niños. Una serie de líneas, formas y colores sin ninguna relación con la realidad exterior, Kandinsky consideraba que podía ser la representación de una composición musical.


“Escritura III”, (detalle)

El símbolo se genera en el subconsciente como expresión espontánea de alguna profunda facultad interna de la que somos conscientes pero que no podemos encerrar totalmente en palabras. Como tal, el símbolo se convierte, según las palabras de Jung, en un constante desafío a nuestras ideas y sentimientos.  Ello explica probablemente por que el trabajo con los símbolos es tan estimulante.


En mi trabajo, los símbolos del triángulo, rectángulo, y medio círculo, cuando van acompañados por el símbolo del del círculo, en mi sentir, marcan la presencia de un personaje. “Escritura III”, (detalle)

Algunos tipos de símbolos constituyen un lenguaje universal, porque las imágenes y sus significados se presentan en forma similar, a través de las culturas y de los siglos. Los símbolos que constituyen ese lenguaje son la expresión natural de las fuerzas internas. Tal vez gracias a la influencia intuitiva del papel que juega nuestra vida interior y a su consonancia con nuestras emociones, la gente tiende a sentirse atraída por los símbolos y a mostrar un interés inmediato en ellos.


“Escritura III”, (detalle)

Los símbolos en el arte son muy diversos, casi infinitos, y nos permiten encontrar las más sorprendentes representaciones, intuiciones, ideas , personas o vivencias que jamás hubiésemos sospechado.

En la vida onírica, donde el inconsciente aflora, se desarrollan originariamente la mayoría de los símbolos, muchos sueños presentan imágenes análogas a las ideas, mitos y ritos primitivos. La existencia de esta analogía se debe, también según Jung, a la existencia de un inconsciente colectivo, un modelo de pensamiento innato y heredado como lo son también los instintos. Estos modelos funcionan, cuando surge la ocasión, con la misma forma aproximada en todos nosotros, y constituyen los arquetipos: Tendencias a formar representaciones de un motivo, que pueden variar muchísimo en detalle, sin perder su modelo básico. Todos los hombres empleamos los mismos «arquetipos», que son fundamentalmente religiosos.


“Escritura III” , Óleo sobre fibra, 68 x 60 cm.

Kandinsky llamó a la “mirada interior” a la experiencia de “sentir el alma” secreta de las cosas. Esta mirada atraviesa la dura cáscara de la forma exterior para llegar al interior de las cosas y nos permite captar, con nuestros sentidos, “el palpitar ” interior de las mismas.

El símbolo representa algo más que su significado inmediato.  Añade un nuevo valor a un objeto o acción: un contenido espiritual.