HECHOS



ACCIÓN

Esta es la primera palabra que escribo antes de PENSAR y HACER. Realmente se conoce y se sabe haciendo.

Pensar es detenerse. Acción independiente del querer, acción para conocer, porque sólo se conoce accionando. Ser en el presente. En lo concreto.



Nada de criterio. El criterio es algo solidificado, muerto, que jamás podrá armonizar con la móvil conciencia, con lo viviente. Mi propia historia no me interesa; me interesa lo que soy ahora.





Si no me lanzo a la acción no sé de lo que soy capaz y no sé conoceré lo que soy capaz; no conoceré lo que soy.

Hay una fuerza inconsciente que nos impulsa; y esa es la que vale. No desviemos su libre acción por el pensamiento, cada cual ha de realizar su misión.



El artista no ha de tener criterio. El criterio es otro circulo que aprisiona el espíritu. Ha de abandonarse a sí mismo.

Nada de reglamento que introduzca a la rutina. No hacer lo mismo cada día, a las mismas horas, sumar horas nuevas.


No se nada de nada, ni me importa. Me interesa ignorar. Voy sólo a los hechos.

El nombre de las cosas es nada; clasificación de lo inclasificable. Por eso anticipemos al pensar.



Aquí no se trata de hablar de cosas, sino de que las cosas estén aquí. Por eso la acción siempre a la conciencia; no a la mente.

Veo con los ojos, pero también miro a un punto que no puedo localizar. Allí soy uno con todo; con algo que ES.




No hay grande ni pequeño, las cosas son detalles del inmenso objeto único. Lo uno y lo múltiple a la vez.

La pintura no es representar, ni la manera de representar. Es aquello absoluto por medio de lo cual las cosas toman cuerpo en la representación.





Me hablan pero yo escucho otra voz. No respondo a los conceptos, respondo a otro.

Las letras me comunican ideas, pero yo veo algo que me interesa más que las letras. La música me trasmite emociones, sentimientos, pero yo veo más , aún en el sonido. No me interesa lo que dicen; me interesa algo vivo que se produce.




Dicen ” todo es relativo”. Digo, ” todo es absoluto”. Todo es igual a SI MISMO.

Y ahora no queda más que la realidad y la acción: El HECHO.

Hay algo que no es posible encerrar en ningún concepto; son cosas que no pueden ser de otra manera; y son en realidad.






No son conceptos intelectuales. Son realidades superiores a esos conceptos .

¿Cómo llegar a eso? No es cuestión de buscar ni de pensar. Es cuestión de situarse en ese plano determinado. A falta de mejor concepto para expresarme, llamaré a eso, plano metafísico. ¿ Cómo situarse? . Sólo intuitivamente podemos comprender eso, situarnos ahí. Pero sólo puede situarse el que ya esté en él; aquel que ya ve.




Situados en ese plano, el mundo cambia; nuestro interés ocupa otro centro; las cosas son otras cosas; sus relaciones, otras también.

Esta intuición de la Belleza, de eso inexplicable, , lleva ahora al artista a realizar, no lo que es del mundo, sino lo que tendría que ser. El se a puesto de acuerdo con Dios.

De acuerdo con Dios, independientemente de todo dogma, de toda religión, para realizar la sacra Belleza. El artista comprende ahora por que el arte es sereno.




Y ahora el artista comprende que debe despertar esa alma universal, que sin duda duerme en cada uno de nosotros.

Y eso es todo.

Del libro “Hechos”, de J. Torres García



Las obras expuestas en esta página pertenecen a la Serie “Códice IV”, 14 obras de 20 x 22 cm. Óleo sobre lienzo.